jueves, 6 de mayo de 2010

Nombramiento de expresidente argentino como Secretario Genreal de Unasur, una estrategia de años que dio resultado

Las cuentas no fallaron y la estrategia diplomática emprendida desde hace varios meses por la Cancillería argentina dio resultado. Ayer, el ex mandatario austral Néstor Kirchner volvió a ser presidente, al ser elegido como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Su elección se daba desde el comienzo como un hecho desde el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, donde se habían enfilado todas las baterías para conseguir aquello que fue esquivo en 2008, cuando Uruguay vetó las intenciones del argentino.

Bajo este marco, la Cumbre de Unasur, en Buenos Aires, marca un antes y un después en el organismo y en el futuro político del ex presidente, Krichner.

Desde antes de dejar la presidencia ideó junto a un equipo de colaboradores el Operativo Clamor, una estrategia que le permitiría volver a la Casa Rosada en 2011 y el cual parece tener un ingrediente internacional. Desde inicios de 2009, el plan para la elección de Kirchner comenzó a gestarse de la mano de dos viejos conocidos: el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el actual coordinador de la Unidad Presidente de la Casa Rosada, Rafael Folonier, quien, casi desde el anonimato, ha sido pieza clave en la relación del matrimonio presidencial con los distintos gobiernos de izquierda en el continente.

En una primera instancia, tal como había ocurrido en 2008, el plan chocó con la resistencia del uruguayo Tabaré Vázquez, en uno de los picos de tensión que lo enfrentó con el gobierno argentino por la instalación de industrias papeleras en el Río de la Plata.

Sin embargo, Kirchner no abandonó su idea de posicionarse a nivel internacional. Siguió aceitando su regreso al poder y en las elecciones legislativas de 2009 fue elegido diputado por la Provincia de Buenos Aires, cargo en el que se posesionó a finales de año. Comenzando 2010, y con nuevos actores en el escenario (los presidentes José Mujica en Uruguay y Sebastián Piñera en Chile), Correa y Folonier volvieron a poner el plan en marcha.

Correa se encargó de convocar a la reunión en Buenos Aires. Folonier se ocupó de retomar la relación que mantenía desde hace décadas con Mujica. El fantasma de un veto uruguayo se diluyó. Aprovechando la posesión de Mujica en Montevideo, Rafael Correa, a cargo de la jefatura pro témpore del organismo, convocó a un puñado de mandatarios con la excusa de acordar la convocatoria a una cumbre extraordinaria de la Unasur. En la reunión —en la que participaron el venezolano Hugo Chávez, el paraguayo Fernando Lugo, Evo Morales de Bolivia y la argentina Cristina de Kirchner— se terminó de consolidar lo que fuentes de la Cancillería ecuatoriana llamaron el plan “Néstor a la Unasur”.

La estrategia consistió en una avanzada diplomática para garantizar el apoyo del resto de mandatarios sudamericanos. Lula, Mujica y Piñera consintieron su apoyo al matrimonio Kirchner. Asimismo, la presidenta argentina se encargó de limar las relaciones con Perú y logró que el presidente Alan García apoyara la candidatura de su esposo.

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