Las autoridades estadounidenses creen que, a pesar de que las condiciones meterológicas han mejorado, la 'marea negra' podría estar arribando a las costas de este estado el próximo miércoles.
Según el Departamento de Protección Medioambiental de Florida (DEP) existen algunas esperanzas de que el impacto generado por el crudo derramado en el mar Caribe no sea tan grave como se había previsto. Esta situación depende de que las buenas condiciones climáticas se mantengan y permitan que los equipos de descontaminación puedan realizar su labor.
Así mismo, el DEP espera que la velocidad de los de que los vientos disminuya y en esa medida la rapidez con la que la mancha negra está siendo empujada hacia las costas de Estados Unidos.
Las agencias federales y las autoridades de los condados de la costa oeste de Florida, que evalúan el potencial impacto del vertido en las aguas y el hábitat de peces y mariscos en las costas floridanas y del Golfo de México, señalan que por el momento el estado del aguas es bueno.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien el pasado domingo, 2 de mayo, visitó el estado de Louisiana, sobre el que se cierne una catástrofe ecológica, manifestó que "podrían ser necesarios muchos días para detener el derrame". El mandatario, agregó que: "Se trata de un desastre ambiental potencialmente sin precedentes".
El Presidente respondió a los críticos que aducen que su Gobierno no ha actuado con la suficiente celeridad (véase nota alterna). "Nos preparamos y planeamos para lo peor desde el primer día, aunque esperamos lo mejor", dijo.
Además, Obama responsabilizó del desastre a la British Petroleum: "BP es responsable de este derrame. BP pagará la factura (...) Pero como presidente de E.U. no escatimaré esfuerzos para responder a esta crisis".
El gobernador de Florida, Charlie Crist, decretó el estado de emergencia para los condados de Escambia, Santa Rosa, Okaloosa, Walton, Bay, debido a la amenaza que entraña para esta zona el vertido de crudo.
"Creo que dentro de unos días la mancha tóxica de crudo va a llegar a las costas de Luisiana, Alabama, Misisipi y Pensacola (costa noroeste de Florida), estoy seguro de eso", dijo hoy a Efe Daniel Suman, profesor de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad de Miami (UM).
En Pensacola, cientos de voluntarios se han movilizado en tareas de protección de las playas, mientras la base aeronaval de la ciudad cuenta con camiones cisternas diseñados para recoger cada uno una media de 70 barriles de petróleo. Suman expresó su gran preocupación por la posibilidad de que la fuerte corriente marina del Golfo de México y el cambio en la dirección de los vientos puedan arrastrar el vertido incontrolado de crudo hacia el sur, lo que pondría los cayos de Florida en grave peligro.
En cuanto al sistema de balizas flotantes situadas como barrera contra el avance de la marea negra, Suman se mostró escéptico sobre su eficacia, ya que, sostuvo, "si hay viento y oleaje no son muy efectivas; aunque hay que hacer todo lo posible". En concreto, en costas abiertas, como son las de Panhandle, "dudo sinceramente de que sean eficaces (las barreras flotantes)" e indicó que las playas y marismas de esa zona pueden ser las primeras víctimas de la "marea negra" en Florida.
Agregó que el desastre ecológico al que se enfrenta Estados Unidos podría igualar al que causó el vertido del "Exxon Valdez", en 1989, que chocó contra un arrecife en el estuario de Prince William Sound (Alaska), y vertió al agua 42 millones de litros de petróleo, causando una marea negra de 6.000 kilómetros cuadrados. "Si la cantidad es la que se estima, en 45 días el volumen de petróleo vertido va a igualar al del Exxon Valdez hace 20 años", advirtió
miércoles, 5 de mayo de 2010
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