Nicaragua se encuentra sumergida en una crisis institucional por la pugna que mantienen el oficialismo y la oposición desde que en enero pasado el presidente Daniel Ortega aprobara un decreto para prorrogar el mandato de funcionarios de varios poderes del Estado, a pesar de que la competencia para ello corresponde al Parlamento. Esto ha generado desde el jueves pasado, graves disturbios que aun continúan en este país centro americano.
Estados Unidos expresó este viernes su preocupación porque los disturbios en Nicaragua puedan impedir el proceso democrático político, socave los derechos humanos y erosione el estado de derecho y dijo que apoyaría una mediación de la OEA.
El hostigamiento y la interrupción de la actividad de la Asamblea Nacional -sitiada durante dos días por simpatizantes del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega- y del trabajo los legisladores ha generado enfrentamientos entre seguidores del presidente y la oposición.
El gobierno de los Estados Unidos, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Miguel Insulza, el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, y la comunidad de empresarios han manifestado su preocupación por la crisis política que atraviesa el país.
Insulza expresó el miércoles su “profunda preocupación” por los incidentes violentos ocurridos en el Parlamento de Nicaragua y defendió “la necesidad de preservar la institucionalidad y de respetar a las distintas autoridades constituidas”, a lo que el presidente Ortega le pidió a Insulza no inmiscuirse en los asuntos internos del país.
Hoy Managua amaneció militarizado y la tensión se mantiene en medio de una calma relativa en las calles.
martes, 27 de abril de 2010
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