martes, 16 de febrero de 2010

Capo de las drogas se burla de la justicia Norteamericana

La siguiente es la historia de un capo de las drogas que se burló de la justicia norteamericana.
En octubre del 2001, Fabio Ochoa Vásquez y Jaime Gonzalo Castiblanco fueron los únicos narcos capturados, de los 30 de la 'Operación Milenio', que decidieron ir a juicio en una Corte de Estados Unidos. Los otros se acogieron a sentencia anticipada.
Por eso, para las autoridades colombianas fue una sorpresa escucharlo hablar, hace menos de un año, con uno de los pilotos que transportaba droga a Centroamérica.
De inmediato los hombres de la Dijín prendieron las alarmas y empezaron el seguimiento de 'Chalo', como se le conoce en el mundo de la mafia a este hombre de 45 años que, según las autoridades, se especializó en lavado de activos y el manejo de cuentas fantasmas en paraísos fiscales al lado de Juvenal Bernal Madrigal, el capo de 'Milenio'.
"Cuando empezamos a armar el rompecabezas, nos dimos cuenta de que Castiblanco era el mismo que habíamos capturado diez años atrás, el 13 de octubre de 1999, al lado de Ochoa y los otros narcos", confirmó un investigador del caso. Lo extraditaron en octubre del 2001 a Estados Unidos y, de acuerdo con información entregada en Estados Unidos, supuestamente negoció con la justicia norteamericana y recuperó la libertad tras 5 años y 6 meses de cárcel.
Vuelve al negocio
A su regreso a Bogotá, 'Chalo' montó una casa de cambio. Sin embargo, dicen los miembros de la Policía que le siguieron el rastro, los contactos que había logrado en el pasado eran una mina de oro que no podía desaprovechar y buscó a sus antiguos aliados mexicanos. En el expediente aparece que a finales del 2007 hizo contacto con los hombres del cartel de Tijuana que en el pasado tuvieron transacciones con Bernal Madrigal. El negocio se reactivó. Un informe conocido por EL TIEMPO agrega que 'Chalo' se encargó de conseguir compradores para el 'Loco' Barrera y gente del cartel del norte del Valle. "Luego empezó a manejar rutas con pilotos, cuadrar porcentajes de embarques y lavar la plata en Panamá".
"Su perfil actual era el de socio capitalista. Los pilotos lo contactaban para que pusiera plata para conseguir el avión, pagar la gasolina o comprar la cocaína", agrega un investigador.
La interceptación de sus comunicaciones dejó al descubierto a su gran aliado en México: Germán Giraldo, alias 'el Tío' y quien identifica a Castiblanco como "la voz" de Colombia ante el cartel de Tijuana.
Entre los negocios fachada que tenía Castiblanco en Bogotá también se encuentran una inmobiliaria y una empresa de importaciones manejada por terceros, que movía contenedores con mercancía desde Puerto Colón (Panamá), hasta la Costa Atlántica colombiana.
Ahora, Castiblanco, quien cayó hace una semana en la 'Operación Fronteras', queda a la espera de su segunda extradición y tal vez, una segunda negociación.

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