Un juez ordenó este miércoles prisión preventiva por 90 días contra un político cercano al ex presidente Lucio Gutiérrez, acusado por el gobierno ecuatoriano de estar detrás de un intento de golpe de Estado y asesinato.
El juez determinó que el mayor en retiro Fidel Araujo, detenido el martes, permanezca bajo arresto durante los tres meses que durará la instrucción fiscal. "Terminó la audiencia de formulación de cargos (por incitación a rebelión de la fuerza pública) y le dieron prisión preventiva hasta que termine la instrucción fiscal", señaló una fuente.
El presidente Rafael Correa aseguró que Araujo coordinó acciones dentro de la insurrección policial y mostró imágenes del activista hablando por celular en un regimiento de Quito, donde el gobernante fue agredido.
Tras ese ataque, el mandatario se refugió en un hospital donde los manifestantes lo retuvieron por varias horas, siendo rescatado en un operativo militar. La sublevación dejó diez muertos y 274 heridos.
Araujo negó las acusaciones de Correa y las atribuyó a un "equívoco", según dijo cuando era aprehendido. Además del militar, en el marco de las pesquisas fueron detenidos la noche del martes 46 policías, cuya audiencia de formulación de cargos se cumplió este miércoles.
El pasado sábado un juez dejó en libertad condicional a tres coroneles de la Policía, pero mantuvo los cargos de tentativa de asesinato contra Correa.
Pero el Presidente ecuatoriano no para de echarle leña al fuego. En las últimas horas ha dicho que “El intento de golpe de Estado del pasado jueves en Ecuador no ha terminado”. Rafael Correa, alertó, ahora, sobre un posible atentado, incluso desde las filas policiales.
"Para nosotros el golpe no ha terminado, continuó, y lo del jueves, hay que tener cuidado, ha sido una medición, debemos prepararnos para el resto", dijo Correa en un encuentro con la prensa extranjera.
"Va ser muy difícil en el futuro garantizar que una situación, tal vez no de esa magnitud, pero un atentado puede ocurrir", añadió, sin precisar si ese ataque sería contra él.
Correa denunció que los insurrectos balearon una ambulancia que evacuaba a militares heridos -que participaron en su rescate en un hospital donde estuvo retenido- y que intentaron ejecutar a dos soldados que se salvaron fingiéndose muertos.
En el hecho resultaron heridos el chofer de la ambulancia y el asistente de éste, agregó.
"Con gente así suelta es imposible decir que en el futuro no se podrá esperar algún incidente. Habrá que detectar a esta gente, pero será muy difícil detectar a todos, y mientras exista esa gente en las filas policiales va a ser muy difícil que no haya un acto violento o un exceso policial en el futuro", alertó.
Cientos de policías se sublevaron en rechazo a una ley que eliminó bonificaciones para la fuerza pública y otros funcionarios del Estado, llegando a retener a Correa durante varias horas. Los desórdenes se saldaron con 10 muertos y 274 heridos.
viernes, 8 de octubre de 2010
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