Aunque algunos funcionarios del Gobierno dicen que se trata de una 'campaña mediática' de los opositores para desestabilizar al mandatario, golpeado por la baja popularidad previa a los próximos comicios; en Venezuela se reconoce que el hambre acecha a los ciudadanos.
Leche, no hay; harina de maíz, tampoco; margarina y aceite de maíz, brillan por su ausencia; azúcar, no hay; carne de res, mucho menos. Ir al mercado en Venezuela supone emprender un largo recorrido. Los supermercados, abastos y hasta locales estatales dan cuenta de que algunos productos escasean intermitentemente hace tiempo, levantando críticas sobre la promocionada "soberanía alimentaria" de la revolución socialista del presidente Hugo Chávez.
Cada vez más venezolanos se quejan de que tienen que ir de un mercado a otro para adquirir un grupo importante de alimentos básicos y afirman que la variedad de marcas y presentaciones es cada vez menor. Así que hay que conformarse.
Los ciudadanos se quejan que no consiguen los productos que necesitan. Cuentan que solo se consigues algo y tienen que ir a buscar lo otro en otro abasto o supermercado porque no es fácil encontrar todo en un solo lugar y en ocasiones no se consigue nada en ningún lado.
La realidad Venezolana, es que la oferta de productos por parte de los distribuidores ha disminuido en algunos rubros y que cuando los productos llegan vuelan de los estantes. Por el contrario, los precios suben como la espuma.
Los venezolanos, que viven sobre una de las reservas petroleras más grandes del mundo, están azotados por la mayor inflación del continente y una de las más altas del mundo, en momentos en que la economía está hundida en una recesión y mientras todos los países suramericanos siguen creciendo, el único que mantiene números negativos es Venezuela.
La inflación anualizada en alimentos fue del 23 por ciento, poniendo cada vez más presión en los bolsillos de la gente. Y pese a que el presidente Chávez suele asegurar que su país será una "potencia mundial" y que su Gobierno lucha para dar alimentos baratos al pueblo, algunos de sus proyectos banderas para hacerlo muestran que está lejos de ello.
Y es que no hay alimentos siquiera en los supermercados estatales PDVAL que fueron los que creó Chávez tras expropiar varias cadenas de supermercados de capital extranjero como el Éxito de Colombia y Francia. En los PDVAL predominan los anaqueles y estanterías vacíos.
En alguno de los PDVAL, todavía hay un poco de café, frijoles negros, harina de maíz, arroz y atún enlatado, pero las neveras estaban vacías: sin leche, embutidos, ni queso y las verduras y hortalizas estaban más que mustias, según cuenta un periodista tras un recorrido por estos mercados.
En las últimas semanas la ausencia de carne de res se ha hecho visible. Los carniceros aseguran que los mayoristas les venden el producto por encima del precio regulado (17,6 y 11,9 bolívares de primera y segunda clase, respectivamente) y que ellos no pueden soportar las pérdidas.
En la mayor parte de las carnicerías y mercados, la carne cuesta el doble del precio regulado (a 14 dólares), pero el reciente arresto de unos quince carniceros en una instalación militar, acusados de especular, desató el temor del sector.
Funcionarios dicen que están librando una batalla contra los acaparadores, que acumulan inventarios y luego venden los productos con sobreprecio en el comercio informal.
Varios de ellos aseguraron haber sido extorsionados por funcionarios del instituto de defensa del consumidor que piden "propinas" de al menos 500 dólares o algunos kilos de carne.
El gremio de los carniceros están exigiendo a los militares que controlen a los mayoristas de la carne, quienes dicen son los que especulan.
Para paliar la situación, el Gobierno dijo que importará unas 30.000 reses mensuales desde Brasil, lo que ha sido visto por algunos sectores como un nuevo golpe a la producción nacional para privilegiar a países amigos del presidente.
Y aunque el Gobierno se jacta de haber elevado la producción agropecuaria en 11 años de revolución, gremios privados denuncian que la 'recuperación' de latifundios, empresas de alimentos, frigoríficos, centrales azucareras y silos por parte del Estado ha derrumbado la productividad local, poniendo al país a importar cada vez más alimentos.
En un intento por mitigar los problemas de abastecimiento, el Gobierno lanzó el viernes un operativo de "mercados a cielo abierto" para vender a precios subsidiados una amplia gama de productos de primera necesidad, entre ellos todos los que han tenido fallas de suministro en tiempos recientes.
martes, 11 de mayo de 2010
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