Un colombiano es el representante de Lituania para el festival de Eurovisión. Se trata de un joven hijo de inmigrates lituanos que regresó a ese país y ahora es un fenómeno con un grupo irreverente de rock y que tiene ahora la misión de buscar el triunfo en Eurovisión.
Nacido en Colombia en 1979, Jurgis Didziulis y luego de haber vivido la mayor parte de su vida en su país de origen, llegó a la república báltica hace diez años. Dice que su abuelo emigró a Latinoamérica después de la Segunda Guerra Mundial y explica en una entrevista a la agencia de noticias efe que en su familia les inculcaron "no una nacionalidad, pero sí cierto amor por la cultura lituana".
Con la caída del Muro de Berlín, sus familiares decidieron volver a la que fue su tierra y, hace ahora diez años, Jurgis Didziulis decidió seguir el mismo camino. En estos momentos ya ha formado su familia con Erica Jennings, la representante de Lituania en Eurovisión de 2001, así como su grupo, al que decidió llamar InCulto.
"La idea de InCulto es hacer mezclas de culturas distintas y crear cócteles musicales poco comunes. Unos salen bien y otros no tanto. Pero éste ha salido fenomenal", dice orgulloso. El "éste" al que se refiere es "East European Funk", la propuesta con la que el cantante y otros cuatro músicos llenarán mañana el escenario en la segunda semifinal en el Telenor Arena de Oslo para intentar colarse en la final del sábado.
La canción tiene un mensaje muy claro y muy oportuno en la coyuntura eurovisiva: "Es sobre la frustración de los países de Europa Oriental, saliendo del comunismo teniendo problemas con el capitalismo", explica con seriedad sobre una canción que llama a la fiesta. "Se trata de decir: el pasado es pasado, el presente ya no es tan importante. Pongamos una sonrisa, miremos al futuro de una manera positiva y 'Get up and dance' (levántate y baila), vamos a divertirnos", asegura.
Ese concepto de diversión incluye, por ejemplo, salir al escenario con instrumentos falsos: "En Eurovisión no está permitido tocar con instrumentos en vivo. Así que nosotros no tenemos instrumentos, sino instrumentos de plástico y estamos simulando tocar con ellos", asegura el colombiano. Y es que, en realidad, el fuerte de InCulto es el directo y, por eso, los cinco miembros del grupo se han lanzado a la calle con instrumentos verdaderos estos días en Oslo para promocionar su música y ofrecer un buen entretenimiento a los viandantes.
"Llevamos siete años con el grupo y Eurovisión ha sido un paso más. No nos ayudará tanto la gala en sí sino la gira que hemos estado realizando por trece países para promocionar nuestra candidatura", argumenta. Pero, por si no bastara con su canción, los instrumentos de mentira, la mezcla de razas y su pegadizo ritmo entre el ska, los ritmos eslavos, los latinos y los zíngaros, InCulto se guarda el golpe de efecto de dejar a todos sus miembros en unos escuetos calzoncillos de strass. "Eurovisión tiene un elemento de liberación sexual, de extravagancia. Nuestros calzoncillos que brillan son una manera de demostrar que nosotros podemos ser eurovisivos también", afirma.
"Estamos aquí para romper el molde, pero también decir: entendemos de qué va este concurso y pagarle tributo a los que han puesto la liberación sexual en una agenda pública en este concurso en los últimos 20 años", concluye Didziulis.
jueves, 27 de mayo de 2010
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