miércoles, 12 de mayo de 2010

Ecuador vive el fantasma de un Golpe de Estado

El viceministro de Pueblos, Orlando Pérez, aseguró que la principal organización indígena del país "ya no oculta su verdadero propósito, que es tumbarse al gobierno".
Es esa la intención que, según el gobierno ecuatoriano, estaría detrás de las protestas contra un proyecto de ley para regular el manejo de agua, del que los indígenas se sienten excluidos.
"Ellos quieren tumbarse a Rafael Correa porque no están de acuerdo con él, porque no les dio todo lo que ellos pidieron", agregó a la prensa.
Pérez sostuvo que para ello los aborígenes cuentan con el apoyo de partidos opositores de derecha como el Prian y Sociedad Patriótica, este último dirigido por el ex mandatario Lucio Gutiérrez, depuesto por una revuelta popular en 2005 y quien desconoció la reelección de Correa en abril de 2009.
"Hay una estrategia de poder planteada y apoyada por algunos sectores que meten plata (como) Sociedad Patriótica, el Prian", dijo el funcionario, subrayando que los nativos "quieren gobernar el país y tumbar al presidente".
Marlon Santi, titular de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), la principal organización indígena del país, negó este lunes que la protesta contra la iniciativa oficial, que tilda de privatizadora, busque derrocar al gobierno socialista y exigió que sus propuestas sean incluidas en el texto que discute el Congreso.
"No he dicho que vamos a tumbar al gobierno", afirmó el dirigente, indicando que quieren tergiversarlo y ponerlo en contra de la opinión pública.
"Lo que le hemos pedido al gobernante, a los ministros, a todo el buró político es que se incluyan nuestras propuestas democráticamente", añadió.
Santi dijo que las manifestaciones continuarán en Quito en los alrededores de la Asamblea Legislativa, que tramita el proyecto en segundo y definitivo debate, y, eventualmente, en el palacio presidencial.
Luego de una primera semana de protestas en la capital en las que sitiaron el Congreso y se enfrentaron a la Policía con saldo de una veintena de heridos, los aborígenes bloquearon este lunes una vía en el sector de Guachalá (60 km al norte de Quito).
Unos 500 manifestantes atravesaron árboles y rocas e impedían el tránsito desde la capital hacia la provincia de Imbabura (norte), sin que se hayan registrado choques con los policías enviados al lugar.
"Es lo único que tenemos reportado a nivel nacional. En el resto del país la circulación está totalmente abierta", declaró el viceministro de gobierno, Edwin Jarrín.
Los indígenas, que se consideran 35% de la población ecuatoriana de 14,2 millones de personas pero que enfrentan divisiones, rechazan la iniciativa oficial alegando que perderán el control de las fuentes hídricas en sus territorios, y favorece a mineras y empresas embotelladoras.

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