miércoles, 26 de mayo de 2010

Argentina celebra el bicentenario en medio de crisis institucional

Argentina festeja el Bicentenario de su Independencia envuelta en una fuerte crisis institucional
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se niega a compartir una ceremonia con el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, en un conflicto que refleja la crisis institucional que vive el país.

"Si va con su marido, habrá que sentarse al lado, pero no me pone contento", dijo Macri, al invitar a la presidenta a la gala de reapertura del Teatro Colón, la prestigiosa sala lírica inaugurada en 1908 como símbolo de la pujanza del país en su Centenario.

Macri obtuvo una respuesta urticante: "Disfrute usted tranquilo y sin presencias molestas la velada del 24 de mayo", le escribió en una carta la mandataria.
Macri, de derecha, es un acérrimo enemigo del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), a quien acusa de estar detrás de su reciente encausamiento en una investigación por una red de espionaje telefónico en la capital argentina.

Cristina Fernández de Kirchner ha hecho saber que ningún ex presidente, a excepción de su marido, será invitado a la cena de gala del martes 25 de mayo en la sede gubernamental, a la que fueron invitados jefes de Estado extranjeros.
Con su decisión la mandataria dejó afuera de la mesa a Carlos Menem (1989-1999), Fernándo De la Rúa (1999-2001) y Eduardo Duhalde (2002-2003).

Incluso marginó al vicepresidente, Julio Cobos, distanciado de la jefa de Estado desde hace algunos meses.
De país pujante a país en crisis
Estos enfrentamientos, inauditos en pleno Bicentenario, reflejan la crisis institucional en la que está inmerso un país cuya pujanza era indiscutible hace un siglo.

"Llegamos a este año del Bicentenario sin haber resuelto algunos problemas cruciales de carácter político institucional", afirma el historiador Natalio Botana.
"En 1910 se trataba de democratizar la república, (se trata de) republicanizar la democracia en 2010", afirma.
El presidente argentino Roque Saenz Peña sancionó en 1912 la ley que establecía el voto obligatorio y secreto.
"El panorama que se abre es el de un conflicto entre un poder presidencial decidido a no resignar esas pretensiones y un Congreso y una Corte Suprema dispuestos a ejercer su cuota respectiva de pesos y contrapesos", sostiene Botana.

La Corte Suprema falló el miércoles que la Presidenta, cuyo partido perdió la mayoría parlamentaria en las elecciones del 28 de junio del 2009, no puede gobernar por decretos.
A principios de enero, la mandataria removió por decreto al presidente del Banco Central sin consultar al Congreso, lo que desató un conflicto con el Parlamento y con la Justicia.

Para el filósofo Santiago Kovadloff, "si bien Argentina ha reconquistado el sistema democrático desde hace ya cinco lustros", en referencia a la presidencia de Raúl Alfonsín que puso fin a décadas en las que hubo golpes de Estado a repetición (entre 1930 y 1983), "la calidad de la democracia reconquistada es muy ténue, la institucionalidad es fantasmal".

Mientras Argentina atraviesa esta crisis de las instituciones con falta de liderazgo y ausencia de visión a largo plazo, su presencia se desvanece de la escena internacional a la sombra del crecimiento de Brasil.
El historiador Felipe Pigna considera "preocupante no tener un patriotismo como el que tiene Brasil, por ejemplo, a la hora de construir un empresariado".

Un siglo atrás, Argentina representaba el 58 por ciento del mercado automotriz en toda América latina, hoy apenas representa el 10 por ciento del mercado automotiz brasileño.
La analista Graciela Römer, que acaba de publicar un sondeo sobre los argentinos y el Bicentenario, ve sin embargo razones para esperanzarse.

"Se está cocinando a fuego lento en Argentina una nueva sensibilidad social que parece empezar a advertir que ese desdén institucional, normativo y ético termina privando al país de resultados sociales, económicos", dijo.

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