en Brasil, se firmó el acuerdo militar entre Brasil y los Estados Unidos, un acuerdo que llegó de sorpresa y que los dos países negociaron en absoluto secreto para evitar las críticas internacionales que tuvo el acuerdo con Colombia. Aunque el gobierno del presidente Lula insiste en bajarle el tono, es considerado clave por Washington.
Este fin de semana, el ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, en una clara alusión a la ruptura de comercio de Venezuela con Colombia por el acuerdo militar colombiano, dijo lo que muchos estaban pensando: "Ahora que Brasil tiene un acuerdo de defensa con Estados Unidos, me imagino que se cerrará el comercio con Brasil"-
Recordemos que un acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia provocó reuniones de emergencia de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, y que generaron declaraciones agresivas de varios países de la región, entre ellas las críticas propias de Brasil, e incluso, el congelamiento de las relaciones con Venezuela y la suspensión del intercambio comercial.
El acuerdo Estados Unidos y Brasil coincide con una nueva reunión de Unasur en Ecuador sobre lucha contra las drogas, pero en la que se esperaba volver a tratar el tema del convenio colombo-estadounidense. Ahora habá que ver como se altera la agenda de discusión y si se corresponde la molestia regional que hubo con Colombia en su Momento, esta vez con Brasil, a quien la mayoría de los países pseudo socialistas de la región, tienen como líder y ven como intocable.
Desde que trascendió la noticia del acuerdo militar, Brasil ha tratado de bajar el tono indicando que se trata de un acuerdo "muy general" o un "gran paraguas" que busca perfeccionar el diálogo y estrechar los niveles de cooperación.
El acuerdo de Brasil con Estados Unidos tiene tres aspectos que lo diferencian del colombiano. Que no hay acceso de E.U. a bases brasileñas; que tampoco se prevé la presencia permanente de personal militar de este país, y que no se negoció una cláusula de inmunidad para proteger de la justicia local a militares que hayan cometido delitos. Todos elementos que sí hacen parte del convenio con Bogotá, donde se autoriza el acceso de E.U. a siete bases militares.
Además, insisten los brasileños, el país informó a sus vecinos sobre el futuro convenio e incluyó garantías a la soberanía de todos los Estados. Algo que también hizo Colombia.
Dice el periodista Sergio Gómez desde Miami, que no hay forma de minimizar el alcance ni la trascendencia de lo que se firmará hoy en Washington. Tampoco se puede ocultar que es una bofetada para países como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua, que no se cansan de denunciar el 'intervencionismo yanqui' en la región, y ven en este tipo de acuerdos planes de dominación. Una fuente del Pentágono norteamericano, le dijo a periódico EL TIEMPO, de Colombia, que este acuerdo, se trata de "algo enorme" que no tiene parangón en más de tres décadas. De hecho, es el primer acuerdo formal que realizan desde 1977.
El 'gran paraguas', como le dice Brasil al acuerdo militar, busca "perfeccionar la cooperación ya existente y futura en áreas como visitas de delegaciones de alto nivel, contactos técnicos, encuentros de instituciones, intercambio de estudiantes y personal de entrenamiento, visitas de navíos y eventos deportivos y culturales". Asimismo, contemplará "iniciativas comerciales relacionadas a la defensa" y "programas y proyectos de tecnología de defensa" en una especie de explicación que busca cambiar el orden de las principales intervenciones y puntos del acuerdo para evitar críticas.
Pero también prevé cooperación en seguridad tecnológica, apoyo logístico, investigación y parámetros para la compraventa de arsenal militar. El acuerdo no prohíbe la presencia de tropas de E.U. ni el acceso a sus bases. La diferencia está en que los brasileños tendrán que dar su visto bueno para cada una de las operaciones que se planifiquen.
Si bien en el caso de Colombia Washington ya cuenta con la autorización para acceder a bases o aterrizar cierto tipo de aeronaves, son los colombianos los que, también, tendrán la última palabra.
"Este acuerdo -dice el ex subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental Roger Noriega- es excepcional y se buscaba hace muchos años. No es la respuesta a una amenaza específica sino el establecimiento de una relación institucional".
Según Noriega, lo más importante es que demuestra que este tipo de acuerdos "son normales" y que Brasil entiende que la cooperación en defensa con E.U. es natural y beneficiosa, pues le sirve a sus intereses en seguridad.
"Yo no creo que Brasil tenga temor alguno de una reacción del presidente venezolano Hugo Chávez. El mensaje central es que cada país se reserva el derecho de establecer las relaciones que más le convienen en materia de seguridad", dice Noriega.
En el caso de Colombia, como ha dicho el gobierno, esos intereses están en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, donde la relación con E.U. es muy estrecha y data de hace más de diez años.
miércoles, 14 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario