El análisis de los resultados electorales en cinco municipios de Córdoba fue el que decidió el llamado a juicio contra el ex presidente del Congreso y primo del presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, Mario Uribe Escobar.
La Corte Suprema, que ordenó la recaptura del ex presidente del Congreso el pasado miércoles, cuestiona cómo pudo el senador pasar de 3.060 votos en 1998 a 10.631 en las elecciones del 2002 y, cuatro años después, ya desmovilizados los 'paras', obtener 2.539.
Los 5 municipios son Montelíbano, Sahagún, Puerto Libertador, Planeta Rica y Chinú. En el primero, pasó de 8 votos en 1998 a 4.087 en el 2002 y a 13 en el 2006. En Sahagún, las cuentas fueron de 2.728 en 1998; 3.882 cuatro años después y, en el 2006, 2.337.
En Puerto Libertador sacó primero nueve votos, luego 99 y en el 2006, apenas 8. En Planeta Rica, saltó de 168 a 598, para terminar en 78 en el 2006. Y en Chinú sacó 147 en 1998; 1.965 en el 2002 y 103 hace cuatro años.
La defensa de Uribe Escobar explica su disparada del 2002 como resultado del apoyo que tuvo de los dirigentes políticos locales Otto Bula y Mariano Cura Demoya, ambos ex alcaldes.
Esa explicación dejó otra pregunta rondando en la Corte: ¿Por qué "el congresista aceptó el apoyo de estos políticos en el 2002 y (...) desdeñó semejante respaldo en el 2006, cuando ya su primo era Presidente y por lo tanto su poder de gestión había crecido?".
La Corte dice que ese respaldo lo obtuvo "sin contar con tradición o influencia política en esa zona, que además estaban controlada por los paramilitares". Según los magistrados, fue la llave con Eleonora Pineda la que le aseguró que las comunidades de zonas controladas por Mancuso le dieran su respaldo. En esa votación, Pineda, que fue condenada por parapolítica, sacó 80 mil votos a la Cámara.
Aunque Mancuso luego modificó su versión, la Corte le cree a la primera, en la que dice que se reunió con Uribe Escobar y Pineda antes de las elecciones del 2002 para hablar de apoyos electorales. Eso a pesar de que la ex representante asegura que llevó al senador "sin que lo supiera, a encontrarse con Mancuso en una reunión pasadas las elecciones".
La Corte acoge el concepto de la Procuraduría, que asegura que cuando el senador hizo llave con Eleonora Pineda, que era concejal de El Caramelo, uno de los centros de poder de Mancuso, "debía saber que se aliaba con el paramilitarismo". "Se puede asegurar con alto grado de probabilidad que Mario Uribe se reunió con Mancuso para aprobar aspiraciones electorales que les convenían a las autodefensas", concluye la Corte.
Los magistrados dicen que si bien no se pueden comprobar las supuestas presiones de los 'paras' en favor del congresista para adquirir tierras en Córdoba, como lo dice 'Pitirri', ese testimonio no se puede desechar. Y concluyen enfáticamente que son "irrelevantes" e "impertinentes" las versiones que intentaron vincular al dirigente paisa con un homicidio.
miércoles, 3 de marzo de 2010
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