Cuando de catástrofe se habla, recordamos la sufrida por Haití que comienza a salir del caos y se ve ya la luz con procesos claros de reconstrucción. La vida normal comienza reestablecerse aunque la mayoría vive en albergues de plástico y tiendas de campaña. El plástico es ahora una moneda de cambio y si al comienzo las peleas callejeras eran por alimentos, ahora es por el plástico, más cuando han comenzado las lluvias. El Gobierno haitiano viene sosteniendo diariamente reuniones con organismos multilaterales para llegar a acuerdos de intervención en las ayudas de reconstrucción.
Pero mientras la tragedia de Haití parece irse solucionando poco a poco, el turno ha sido ahora para la paradisíaca isla portuguesa de a Madeira, en donde las fuertes lluvias han hecho que los ríos se desborden, y que miles de toneladas de barro, piedras y tierra invadieran la ciudad con tal furia que ha tapado la ciudad en gran parte. Hay zonas en donde el barro alcanza los 5 metros de altura y solo se ven los edificios a partir de la segunda planta.
Son miles de tiendas, casas, restaurantes y comercios sepultados.
Las infraestructuras de la ciudad desaparecieron, esto es conductos de agua, torres eléctricas, puentes y carreteras. Hoy solo se ven máquinas tratando de sacar los coches atrapados bajo el barro y las piedras mientras la gente que lo ha perdido todo, tata de rescatar algunas pertenencias o de buscar el lugar donde quedaban sus casas.
Hasta el momento se habla de 49 muertos, pero se teme que hayan mas sepultados, sobretodo en un centro comercial cuyo parking subterráneo está totalmente tapado por el barro.
Lo único que está operativo en Madeira es el aeropuerto en donde las autoridades han improvisado una morgue hasta donde están llevando los cadáveres.
El gobierno portugués ha elevado una petición de ayuda a la unión europea y ha declarado a la isla como zona catastrófica.
martes, 23 de febrero de 2010
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